miércoles, 11 de julio de 2007

Cinco horas con Zunzu

Zunzu tiene la tez cerúlea, demacrada de hombre estudioso y largas barbas. Meteorólogo en potencia habla del tiempo día si, día también. Es aficionado a los pimientos de piquillo en lata, y asco, lo que se dice asco, no se lo tiene a nada, estómago sin fondo le llaman.

Noctámbulo de nacimiento argumenta haber divisado un meteorito en su más tierna infancia, la cuál se vio truncada por un ligero golpe en la cabeza cuando se disponía a deslizarse por un tobogán, a partir de este momento zunzu perdió parte de sus capacidades intelectuales y en la actualidad se auto compadece de sí mismo.

Viajó al extranjero en repetidas ocasiones, pero nunca decidió quedarse ya que lo que realmente le fascina a zunzu es el llamado “Valle del Tiétar”, al sur de la cordillera de Gredos.

Perteneciente al grupo de robótica de la que fue su universidad, ganó numerosos diplomas y ejerció de empleado en el McDonal´s compartiendo intimidad con algunas locas, hecho que marcó a zunzu en su pulcritud y aseo personal.

Personaje singular donde se haya visto, tierno, inocente, cándido, algo aniñado y juguetón, no deja indiferente a nadie por lo que cinco horas son pocas horas para conversar con este trepidante (como el trivial) pez globo, de mofletes sonrosados y nariz algo aguileña.

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